El destello de información al que los consumidores de nuevos medios están expuestos hace que cada vez las marcas estén muy cerca de ellos, pero al mismo tiempo estén lejos. Internet permite una relación directa entre las marcas y los consumidores, sin embargo, diariamente se publican alrededor de 95 mil artículos y sobresalir entre todos ellos puede resultar una tarea maratónica.

En este escenario, ¿qué hacer para brillar con luz propia y ganar su favor? El consumidor 2.0 exige a las marcas contenidos relevantes y de calidad. La empresa debe esmerarse en diseñar una estrategia que tenga como prioridad al cliente, no las ventas ni el producto, ni siquiera la viralidad, aunque ese sea el sueño dorado de cualquier estrategia  on line. Todo eso viene por añadidura, cuando el ojo de los navegantes selecciona los contenidos que llaman su atención, y premia con un like, RT o cualquier otra interacción a aquellos que considera que son dignos de ello.

Pero, ¿qué es el contenido? Muchos piensan que el contenido es solo el texto que se incluye en las páginas web. Sin embargo, es más que eso, puede ser cualquier información o proceso que se sube a Internet de forma escrita (artículos o listas), en videos, galerías o incluso juegos. Lo importante es proveer al navegante de información útil e interesante para él.

El siguiente paso en el que deben concentrarse las marcas es identificar los lugares en que estos habitan o, en el caso actual, los espacios virtuales por los que se mueven, los consumidores son activos y críticos en la forma en que buscan y consumen información y entretenimiento y lo filtran a través de miles de canales y pueden ejercer control sobre cómo, cuándo y dónde se consume esta información. 

Dado este panorama, antes de empezar a ofrecer contenidos a los usuarios, es indispensable crear una estrategia y estos son los pasos recomendados por eMarketer para tal fin:

  • Objetivos: Antes que nada es fundamental establecer metas medibles, que permitan, en el plazo fijado, corroborar si la estrategia ha sido correcta, o si es necesario cambiar el enfoque.
  • Investigación: Realizar estudios de mercado para obtener los perfiles y segmentación del público objetivo al que se quiere impactar. Esto también permite conocer qué plataformas son las adecuadas para distribuir los contenidos, identificar las necesidades del consumidor y arroja palabras clave que se pueden utilizar para lograr posicionamiento en los buscadores.
  • Creación. Una vez se han  detectado los tipos de contenido y los temas, el siguiente paso es la creación de los contenidos. Como se ha dicho, no sólo se trata de material escrito, también de vídeos, imágenes, presentaciones, gamificación, blogs, ebooks, entre otros.
  • Distribución.  El estudio también debe arrojar qué plataformas son las correctas para distribuir el contenido. Desde la página web de la marca, pasando por Youtube, Flickr, Instagram y blogs. Cuando se hayan subido las publicaciones, también existen plataformas que ayudan a su promoción, punto indispensable para tener el efecto bola de nieve.
  • Medición. Por ser la última no es la menos importante, pues si no se miden los resultados, no se podrá saber si la estrategia fue la adecuada, ni se tendrá un panorama de mejora ni de corrección de errores.

 
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