Una de las claves en la relación entre los consumidores y las marcas en la actualidad está en los contenidos. Los consumidores esperan cada vez más que las empresas les ofrezcan información, que creen una oferta de contenidos que vaya más allá de los simples mensajes publicitarios y que ofrezca algo más a quienes la consumen.

Los contenidos se han convertido además no solo en una de las reclamaciones fundamentales de los consumidores de hoy en día sino también en uno de los elementos que mejor funciona dentro de la estrategia del inbound marketing. El inbound marketing apareció hace unos años como una visión bastante novedosa de cómo las empresas deben relacionarse con los consumidores y se ha afianzado como una de las herramientas a las que las compañías más están echando mano. La filosofía detrás de esta técnica es bastante diferente a la que ha sido habitual y recurrente en el mundo del marketing.

«Los consumidores sólo darán permiso a una empresa para comunicarse con ellos si saben lo que van a ganar a cambio», explicaba Seth Godin, el padre de esta nueva técnica. «El anunciante tiene que compensar a los usuarios, explícita o implícitamente, por prestar atención a sus mensajes», añadía. El inbound marketing es el marketing de atracción: las compañías llaman la atención de sus potenciales consumidores para hacer que los conozcan, que se sientan atraídos por ellos y que al final compren sus productos. Es, en definitiva, una forma no molesta de ponerse en contacto con ellos y de intentar seducirlos.

Las empresas están además cada día más convencidas de su potencial y aplican estas estrategias a su relación con los clientes. Un 85% de las compañías que participaron en el último estudio de Hubspot sobre el tema reconocía que este tipo de campañas son efectivas para lograr los objetivos que se buscan.

Y entre las diferentes técnicas de inbound marketing los contenidos son los que mejor funcionan. Un informe de Ascend2 así lo confirmaba recientemente: los expertos consideran que marketing de contenidos (para un 59%) es la forma más eficaz de hacerlo, situándose por encima de estrategias más tradicionales como el SEO (54%) o las nuevas acciones realizadas a través de las redes sociales (38%).

En esa apuesta por el marketing de contenidos, existen diferentes elementos que se pueden emplear para llamar la atención del consumidor, aunque uno de los recurrentes es el de echar mano a un blog de empresa.

El blog no es sin embargo una herramienta sencilla: las compañías no acaban de entender que su aparición no va a ir acompañada de milagros y que, como cualquier otra herramienta de inbound marketing, no es más que una llamada de atención al consumidor que se podrá convertir en otra cosa en el futuro. Como apunta una experta en la materia, muchas empresas suelen empezar a desesperarse cuando las entradas de su blog no se convierten en procesos de venta de forma inmediata y cuando sus esfuerzos en creación de contenidos no se trasladan de forma rápida en una subida en las cifras de ventas. Pero lo cierto es que pensar de ese modo es bastante reduccionista.

Un blog no es un escaparate para vender más, sino una pata más dentro de la estrategia de inbound marketing y una manera de atraer a los consumidores. Un blog es una llave para atraerlos, convencerlos, seducirlos, hacer que conozcan la marca. Después ya llegarán las ventas.

Para qué sirve un blog corporativo

Lo primero, debería dejar claro para que no sirve un blog corporativo. Un blog no es un escaparate y por tanto no es el lugar en el que se van a cerrar las ventas. Por otro, también habría que añadir que no es un lugar en el que pensar simplemente en vender la moto. Un blog no es un espacio para la publicidad, es un espacio para crear contenidos. Los posts no deben cantar las alabanzas de los productos que se venden sino más bien establecer una conversación con los consumidores.

Lo segundo, y lo que las empresas a las que el punto uno desanima no deberían olvidar, es que un blog abre muchas puertas y muchas oportunidades, aunque para verlas hay que ir más allá de las obviedades. Un blog es una fuente de tráfico para la web de la compañía, una manera de atraer la atención de los consumidores y de captar a tráfico de calidad. La marca ha hecho un esfuerzo para crear contenidos de calidad que pueden interesar al consumidor. No hay más que ver cómo trabajan las grandes compañías en sus blogs corporativos: no hablan de sus productos y de sus beneficios sobre la competencia sino que más bien cuentan historias. Esas historias son indexadas por buscadores y descubiertas por personas interesadas en esos temas, que se convierten en los lectores y podrían ser unos potenciales consumidores.

Porque ese flujo de tráfico interesado en el tema no es más que una cantera en la que se pueden conseguir leads. La compañía tiene que afinar y tiene que ser eficiente a la hora de crear llamadas de atención lo suficientemente atractivas como para que esos consumidores que han llegado como lectores se conviertan en contactos de valor para la marca. El post puede ser enriquecido con algo (un bonus track) al que solo se pueda, por ejemplo, acceder gracias a una suscripción.

El círculo se cerrará convirtiendo a esos lectores – leads en consumidores. Los potenciales clientes ya han sido atraídos por los contenidos y han sido seducidos con elementos de interés. La marca ya los conoce y ya puede empezar a cortejarlos para convertirlos en consumidores. El blog no creó directamente nuevos clientes, pero sí ha sido la llave para llegar a ellos.

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